¡A SUS ÓRDENES MI CORONELA!
Leyendas Morelenses de la revolución
| Fecha: 2010-09-25 20:56:08 | por: |
"Y si Adelita se fuera con otro ....". Canción PopularDoña Rosa Bobadilla - La Coronela morelense

¡A SUS ÓRDENES MI CORONELA! -
Leyendas morelenses de la
revolución -
"Y si adelita se fuera con otro,
la seguiría por
tierra y por
mar,
si por
mar en un buque de guerra,
si por
tierra en un tren
militar .."
Canción Popular
Doña Rosa Bobadilla.
Corría el año de 1875 cuando nació ésta brava
mujer. Desde pequeña estuvo padeciendo las injusticias de un régimen que favorecía a los
ricos, pues fue parida el mismo año que Porfirio Díaz era elegido
presidente por primera vez, una de muchas veces que ése dictador estaría sentado en la
silla presidencial y que diera motivo para la lucha revolucionaria, enarbolada por
Madero, con su consigna de ¡Sufragio
efectivo no reelección!,
Así que la infancia de doña Rosa estuvo envuelta en esa diferencia de
clases, viendo a los campesinos padecer en las tiendas de raya, donde eran
tratados como esclavos y sus deudas con el patrón se acumulaban, si no alcanzaban a pagarlas en
vida, pues ahí estaban los
hijos, que tenían que seguir trabajando como
animales para seguir sobreviviendo y abonarle a la deuda otro poquito, para soñar con ser libres algún
día.
Por esos motivos, doña Rosa ve con ánimos la lucha
armada allá por 1910 en
Yautepec y se va con su marido, don Severiano
Casas y sus dos
hijos. El
señor es nombrado coronel por don
Emiliano Zapata y las
mujeres de la
revolución del sur tomaban el cargo de sus maridos, así que la doña pasó a ser coronela desde ese momento. Pero su esposo no le duró mucho
tiempo en la revuelta, en ese mismo año cae muerto en el combate, muy poco aguante del
hombre ése. Pero mi General
Emiliano Zapata, al ver la bravura de esta hembra, le pregunta si quiere quedarse al mando del pelotón, ella sin pensarlo dos veces se le cuadra al
líder sureño y le dice que si, que su
vida está para servirle a la
patria. Así da inicio la leyenda de La Coronela, doña Rosa Bobadilla
viuda de
Casas,
mujer líder de 200 pelados en el mismo cerro del pericón, es decir,
Yautepec.
Dirigía su pelotón con firmeza, estando siempre al mando, pero además tenía que seguir educando a los dos
hijos que había procreado con don Severiano; José María y Alfonso, a los que les inculca el
amor por la
patria y también los manda a luchar al frente del pelotón, y éstos, queriendo o no queriendo tienen que obedecer a su
madre y pues pasó lo que tenía que pasar, José María muere en el año de 1914 en combate. Pero doña Rosa no se desanima, le da cristiana sepultura y sigue en la
batalla. Después vienen los invasores gringos y su segundo vástago, Alfonso, muere acribillado por esos balazos de la legión norteamericana. Todos pensaban que La Coronela se iba a retirar a llorar su soledad pero no, ni siquiera pasó eso por su
mente. Se cuadra sus cananas y su carabina 30-30 para seguir en la lucha, sin más
familia que esos 200
soldados que solo esperaban una orden suya para ir a defender los ideales de la
revolución.
¿Quiénes eran las adelitas?
Haré un intermedio en esta narración para explicarles algo. En el sentido estricto de la
palabra, les diré que las
mujeres que acompañaban a los combatientes de la revuelta recibían varios nombres, por ejemplo, las soldaderas eran las
mujeres de los
soldados, por lo tanto, pertenecían a la tropa de los federales, contrarios a la lucha zapatita. Las adelitas eran las
mujeres del norte, de las tropas de Pancho
Villa, donde la leyenda nos dice que era una enfermera que ayudaba a los heridos en
batalla y que su nombre era Altagracia Martínez,
mujer guapa y muy comprometida con la causa. Otros la ubican en las tropas de villistas, pero ahora, el cronista Rosalío Estrada Moyado, actual
presidente del Colegio de Cronistas de
Morelos, me ilustra sobre esta noble
mujer que nació en Puente de Ixtla y que emigró al norte, en donde se conoció como Marieta o Adela, Se dice que la Adelita fue una
mujer que perteneció a la
clase aristocrática de la
Ciudad de
México, más cuando se dejo venir el movimiento revolucionario, apoyo las causas justas del
pueblo y se unió a la bola. Precisamente se unió a las tropas de Francisco
Villa, y que también era conocida como Marieta, aunque muchos piensen que la Adelita y la Marieta, nombres muy reconocidos en la lucha revolucionaria, se trataba de la misma
mujer. Finalmente fue acribillada y derramada su sangre, por mandato de Pascual Orozco.
En épocas actuales el apelativo de “Adelita” se les atribuye a las
mujeres que entran a la lucha
armada. Más sin embargo la
realidad sobre La Adelita es incierta, ya que otros atribuyen que la Adelita fue una enfermera de la
revolución, de nombre Adela Velarde, más sin embargo el
tiempo se ha encargado de volver esto una leyenda ya que todo lo que se vierta en términos de este personaje jamás podrá ser comprobado, sobrevivirán meramente las hipótesis. Ahora, las Adelitas, representan un
estado mental, donde se hace alusión a las
mujeres que luchan por
justicia y que sacan a su
familia adelante.
Empieza la leyenda.
Mi Rosa Bobadilla nunca se rajó y hasta donde yo se, tampoco se volvió a casar, yo creo que después de esas apocalípticas vivencias nada le asustaba ni le movía el petate del muerto. Ya más tranquila pero jamás inerte, realizó actividades de apoyo al sector femenil para la Liga de las comunidades agrarias. Sin miedo, con ese afán de
justicia que la volvían notable. Además el carácter fuerte le ayudaba, siempre llevó con
orgullo su carabina 30-30, el
vestido de percal, icono de las adelitas y el sombrero charro. Las cananas no podían faltar. Pues así, ¿quién fregados le iba a faltar el respeto?
En 1916 el general
Zapata le entrega un predio localizado entre las Calles de
Guerrero y Gómez Farias, en
Cuernavaca. Ella se propone ayudar a las
viudas de la
revolución y poco a poco, la vecindad conocida como de La Coronela, se convierte en techo para más de 60
familias nada distinguidas pero muy decentes. Fuete en mano y carabina al hombro, ponía orden y respeto cuando era necesario. Corriendo a los bravucones y pendencieros, dando refugio a los necesitados que buscaban una
vivienda céntrica y barata.
Fueron muy celebrados sus tiroteos al aire
libre que hacía cada 15 de
septiembre en el zócalo capitalino, esa era su manera de dar el grito. Los que estaban cerca desprevenidos también gritaban asustados, pero al reconocer a la bravía
mujer la llenaban de aplausos.
Doña Rosa muere en 1960 y a su sepelio asistió mucha
gente de la alta
sociedad, como ella solía decir. Es sepultada en el panteón de Acapantzingo, colonia de la primaveral
ciudad. En su lápida podemos ver el cariño y respeto de su tropa civil.
"Madrecita, prestaste grandes servicios a la
Patria.
Descanse en
paz al lado de
Dios y de los Héroes".
* * * * *
* El autor es ingeniero e investigador, miembro fundador del Consejo de Cronistas de
Cuernavaca y pertenece al Seminario de Cultura
Mexicana.
* * * * *
Bueno de saber.
Mi general
Zapata tuvo muchas
mujeres y con descendencia, pero con doña Josefa Espejo, su
mujer oficial, solo tuvo dos
niños que murieron de pequeños de manera muy trágica, Felipe picado de víbora de cascabel y Josefita de piquete de alacrán. Pero una hembra preferida fue Emilia Benites, alias la güera, que era una
mujer rubia y de
ojos azules, proveniente de una
familia rural pero acomodada, del
pueblo de
Oaxtepec. Corría el año de 1916 y en los bailes de esa comunidad, ella siempre aparecía muy perfumada, pues era la preferida del general
Zapata. Esta güera solo bailaba con el caudillo del sur. Mi general la quería a la
buena y al final de la
fiesta, él solo se despedía y le murmuraba al oído, "para que
sueño contigo si no tengo nada que ofrecerte."
Se agradece a Lya Gutiérrez Quintanilla por su
información. Así como a los
familiares de Doña Rosa Bobadilla.
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Esta
investigación aparece en varios rotativos, también en
revistas especializadas. Representante
internacional Shvoong.
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