UNA PREGUNTA CAPSIOSA QUE PARECE RESPUESTA ¡CUIDADO!
| Fecha: 2011-06-03 18:46:34 | por: |
EL ESTADO DE INDEFENCIÓN DEL CIUDADANO COMÚN ENCIERRA PELIGROS CASI INADVERTIDOS.
Recibí un breve, pero importante
mensaje de un apreciable
lector, es con relación a mi
artículo de ayer que lleva por título “LA COMISIÓN FEDERAL DE ELECTRICIADAD PEOR QUE LA COMPAÑÍA DE LUZ Y FUERZA DEL CENTRO” y en el referido
correo además de manifestarme que coincide con mis apreciaciones sobre cuanto pasó con el extinto organismo y lo que sucede con el actual desliza una pregunta que no debemos pasar por alto y por ello es que le doy copy paste con el fin de abordarla: “¿que se puede hacer, cuando todo lo pueden los que gobiernan?”
De entrada la mencionada pregunta contiene dos fuertes y terribles es con las cuales no tengo más remedio que coincidir. La primera es: “Nuestros
gobiernos, y quienes los componen, ya sean
políticos o simples
burócratas, lo pueden todo”. Y la segunda no menos oprobiosa: “Los
ciudadanos comunes nos encontramos en
estado de indefensión ante tanto abuso de poder”. Cualquiera de los dos elementos antes referidos es bastante peligroso por sí solo, mas la combinación reiterada de ambos debe ser observada como una poderosa bomba molotov pues implica una tercera no mencionada en la pregunta: “Nuestras
leyes y los órganos encargados de hacer que se cumplan no sirven para nada”, de lo contrario, no estaríamos en
estado de indefensión ni ellos podrían despacharse con la cuchara grande desde el
poder, a nuestras costillas como hasta ahora lo vienen haciendo ya sea desde la extinta Compañía de
Luz y Fuerza del Centro con todo y su sindicato, desde la
Comisión Federal de Electricidad (C.F.E.), también con su no menos poderoso y
corrupto sindicato, desde
PEMEX, cualquier Secretaría de Despacho (que no de Estado), gubernatura, jefatura policiaca como la del D.F. que le permite a su titular salir a enseñorearse por nuestras calles en un Mastretta descapotable rodeado por una nube de
policías (pagados con nuestros
impuestos ¡off course!) que cierran las calles y
avenidas para que el
señor pase sin contratiempos, una serie de
funcionarios altos y
medios en todas las
dependencias gubernamentales cuyo
mayor mérito es el ser parientes o
amigos del
presidente en turno, del jefe de
gobierno capitalino, de algún
gobernador o
presidente municipal. ¿Y nosotros? ¡Como el chinito, nomás milando! ¡y pagando impuestos!
AQUÍ ES DONDE COMIENZA LO BUENO.
Es
hora de responder la reiterada preguntita, ya tenemos más que comprobado que el simple hecho de alternar
gobernantes cambiándolos por los .le hinque los
dientes al
presupuesto, a las jugosas mordidas por
obra pública (¡Híjole ya me imagino en la
Ciudad de
México pues hasta de confidencial catalogaron la
información y la “encapsularon” por largos 20 años). Además los
partidos políticos y sus dirigentes pueden hacer uso y abuso de los
dineros que se les entregan sin rendir cuentas de ello a nadie, estamos hablando de varios miles de
millones de pesos al año. Nuestros
diputados, tanto federales como locales, y los
senadores no tienen obligación de rendir cuentas a nadie en absoluto y si es que acaso se les llega a descubrir un delito pues para ello tienen Fuero Constitucional y si se les acaba o rara vez los dan de baja pues los desaparecen y evaden de la
justicia y punto.
¡Uff! Que panorama tan negro, pesado y desalentador, es este el punto de inflexión al que pretendo llegar pues es donde reside el peligro, a cualquier iluminado, tipo
López Obrador pueden ocurrírsele todo tipo de descabelladas ideas, desde fomentar o tratar de provocar un
estado de anarquía (como ha ocurrido en
Oaxaca con los dizque maestros) hasta el quererse hacer pasar por “Presidente Legítimo”, “Nobilísimo Emperador protector de los pobres” o cualquier otra mafufada por el estilo. La única
solución que yo le veo al acertijo es la participación
ciudadana cotidiana, la denuncia diaria, el no ceder ante los embates del
poder y hacernos cargo de nuestras responsabilidades. El camino es más largo, más difícil, exige un
mayor esfuerzo de todos y cada uno de nosotros, pero es el único viable y el único que nos puede rendir resultados verdaderamente satisfactorios. Por eso cuando le pregunten, apreciable
lector, ¿Qué podemos hacer frente a los abusos de poder? Reflexione, es una pregunta capsiosa ¡Cuidado!
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