Microsoft y sus sobrecargas

Fecha: 2001-10-05 00:00:00por: A. David Garza Marín (adgarza@mexico.com)

Debido a los problemas que Windows ha acusado con diferentes cuestiones de seguridad por virus de macros (como I-LOVE-YOU y Melissa), en la Comunidad .NET (http://www.yahoogroups.com/group/grupovb) hubo hace tiempo una candente discusión respecto a tales problemas y la manera en que podríamos paliarlos o solucionarlos. Lo que nunca esperé ver fue una posición respecto a la sobrecarga que tienen los productos de Microsoft. Ése fue un tema que acaparó toda mi atención.



En la plática se destacó el hecho de que la imperiosa necesidad de compatibilidad —así como la constante adición de características— ha traído como resultado enormes monstruos de la codificación. Antes, los programas podían caber en uno o dos disquetes de 3 1/2" DSDD, y ahora vienen en sendos CD (uno o varios). Y la cosa no termina allí: se pretende que el nuevo formato de los discos sea el DVD, donde ahora tendríamos de 4 a 8 GB para instalar un programa. ¡Jesús! Y yo que pensé que 40GB serían suficientes por un largo rato.



En este sentido, es cierto que Windows 2000, Office 2000, Visual Studio 6.0 y productos de otras empresas como Oracle, Lotus SmartSuite, Linux y demás, ahora cuentan con una miríada de opciones y características para "facilitarnos la vida". Me quedé un largo rato frente al monitor de mi computadora para tratar de determinar qué características de lo que ahora tengo instalado uso y que antes no usaba. ¿La respuesta? Mayor espacio en disco.



No es que los programas en la actualidad no ofrezcan mayor funcionalidad (en realidad, su funcionalidad supera a nuestra imaginación) sino que no hacemos uso de ella, o sólo de aquella que es evidente. Por ejemplo, en los procesadores de texto, como Word, WordPro, WordPerfect y StarOffice Write, el corrector ortográfico es una de esas entidades programáticas a las que nos hemos dispuesto a darles uso. Sin embargo, ¿Alguna vez has automatizado las tareas de los distintos paquetes integrados de oficina? ¿Alguna vez has utilizado la combinación de la funcionalidad de los componentes de tu paquete integrado para obtener resultados completos? ¿Qué hay del lenguaje de programación que utilizas? ¿Qué tanto más útil es la cantidad de herramientas y características agregadas a la nueva versión respecto a la anterior?



Sin duda, las adiciones hechas a cada herramienta agregan una enorme funcionalidad a las aplicaciones. Sin embargo, el síndrome de "versionitis aguda" ha dado por resultado una lluvia de tecnología y nuevas características que es difícil de absorber por el ser humano. Así, en el caso de Windows 2000, la adición del Active Directory, ADSI, Agent 2.0, COM+, NTFS 5, PnP, IntelliMirror, IIS 5, WSH, IE 5.01, ZAW; y las próximas apariciones de SQL Server 2000, BizTalk Server 2000, Application Center, Commerce Server, y otras tecnologías más, son prueba del maremágnum de tecnología que ahora nos agobia (y nos agobiará en los próximos meses).



No todo es Microsoft, Linux, en su caso, prácticamente presenta nuevas tecnologías y adecuaciones a cada segundo. Borland ha presentado seis versiones de Delphi en menos de 6 años (y algo parecido ha hecho con C++Builder). Ejemplos hay muchos y que nos dejan enormes aplicaciones llenas de nueva tecnología, compatibilidad con versiones anteriores —lo cual aumenta el peso de la aplicación— y muchas dudas respecto a nuestra salud mental o prestancia para empaparnos de toda esa tecnología.



Si Windows 2000 no tuviera toda la carga de compatibilidad que incluye, definitivamente sería bastante menor su tamaño. La desventaja sería que la inversión hecha en aplicaciones (DOS, Win16 y Win32c, e incluso Posix y OS/2) se iría al caño con muy poco beneplácito de los inversionistas. Lo que sí es un hecho es que debería haber alguna forma de "modularizar" tanta tecnología. En un equipo personal donde sólo se utilizará algún paquete integrado de oficina y la navegación por Internet ¿Para qué se necesita el soporte a Active Directory, Win16 y los subsistemas de Posix y OS/2 (amén de otras cosas)? ¿No sería mejor que a partir de un sistema básico se pudieran agregar componentes? ¿No sería bueno que al terminar la instalación el programa nos avisara que debemos establecer la seguridad y funcionalidad de los motores de automatización —WSH, por ejemplo— y del sistema en sí? La ventaja podría ser el poder contar con un sistema instalado a la medida de tus necesidades. Si requirieras, posteriormente, de algún otro componente, pues poder agregarlo o quitarlo a voluntad.



Hoy por hoy, Windows 2000 incluye —como Windows 9x y NT— una utilería para agregar o quitar componentes. Sin embargo, las opciones no son muy amplias: no hay forma de evitar la instalación del Internet Explorer —y todas las herramientas que incluye—, entre otros componentes (incluso, el famoso peso de la compatibilidad). De hecho, la instalación debería tener tres modos: Usuario, Usuario avanzado y Experto. Usuario presentaría las opciones que hoy por hoy muestra el asistente para instalación. Usuario avanzado haría algunas preguntas de la configuración del equipo a modo de permitirle un mayor control. Experto podría preguntar al usuario cada detalle para asegurar una correcta instalación del sistema operativo o programa a que se refiera.



Con lo anterior (y con una mayor amplitud de opciones), podríamos reducir los riesgos de seguridad e infecciones virales en nuestro equipo. Lo que quiero decirte también, es que Windows no queda instalado cuando finaliza su proceso de instalación automatizado. ésa es sólo la "obra negra". Los detalles deberás ajustarlos tal como lo harías con Linux, Unix, OS/2 o cualquier otro sistema operativo. Busca las opciones adecuadas (y las herramientas) para ajustar la instalación de las aplicaciones o sistema operativo a la medida de tus necesidades. ¡Nos seguimos leyendo!

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Fecha: 2001-10-05 00:00:00por: A. David Garza Marín (adgarza@mexico.com)